INTERVENCIÓN DE LA PRESIDENTA DE LA REPÚBLICA DE CHILE, SEÑORA MICHELLE BACHELET JERIA, EN EL PANEL SOBRE ADAPTACIÓN, EN EL EVENTO DE ALTO NIVEL DE NACIONES UNIDAS SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

Nueva York, 24 de septiembre de 2007

Deseo expresar mi reconocimiento al Secretario General por la organización de este evento, y convocatoria y su background note. Bajo su liderazgo, Naciones Unidas se consolida a la cabeza de un esfuerzo mundial para enfrentar el cambio climático y el calentamiento global.

Esta reunión se produce en un momento especial, marcado por una toma de conciencia mundial acerca de la seriedad del desafío que encaramos.

Después de años de escepticismo, la evidencia científica nos señala una sola conclusión: el hombre ha puesto en juego el futuro mismo de la Humanidad y de la vida sobre la tierra.

Estamos ante un desafío ético para toda la comunidad internacional. Debemos desbloquear el inmovilismo en el cual nos encontramos e iniciar una negociación crucial para el futuro de la Humanidad.

Es un gran desafío el que tenemos por delante. De allí la necesidad de una movilización global de la magnitud sólo comparable a la movilización por la paz que dio nacimiento a la Carta de San Francisco en 1945.

¿Qué esperamos de este evento? La construcción de un nuevo consenso político global para generar una acción colectiva.

Debemos abordar este desafío en el ámbito y conforme a los principios de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto.

Como país, reiteramos el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas. Sin embargo, dada la urgencia del problema, Chile propone hoy actualizar el contenido de este principio.

Los países desarrollados tienen la responsabilidad fundamental, puesto que la mayor parte de las emisiones históricas y actuales encuentra su origen allí.

El Protocolo les impone obligaciones específicas de reducción de emisiones, con objetivos y plazos determinados, cuyo cumplimiento es fundamental e ineludible.

Pero es insuficiente. Hoy se requiere algo más. Y no sólo de parte de ellos, porque el esfuerzo de los países desarrollados no será suficiente. Es necesario también que los países en desarrollo emprendan acciones adicionales de reducción de emisiones en el marco de un esfuerzo global en el ámbito de la Convención.

La forma de hacerlo -es mi propuesta- es aplicar el mismo principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas entre los países en vías de desarrollo. Chile ha adoptado una estrategia nacional de cambio climático, y está dispuesto a realizar un esfuerzo adicional en términos de adaptación, de mitigación, de la mano de un desarrollo sustentable.

Ahora bien, esto sólo será posible si se aplica un criterio de equidad aceptado por todos. Los países desarrollados tienen el imperativo ético de incrementar de manera muy significativa la ayuda a los países en vías de desarrollo, para facilitar su adaptación, la transferencia tecnológica y el financiamiento. Y los países en desarrollo tenemos el imperativo ético de realizar, cuando sea posible, aquel esfuerzo adicional.

Pero hay más. Los países en desarrollo también podemos asumir este nuevo desafío como una oportunidad.

Podemos aprovechar esta coyuntura para dar un gran impulso a la educación y la investigación, desde los niveles más básicos hasta los más avanzados, mejorando la información científica y mejorando nuestras tecnologías. Podemos avanzar hacia economías con procesos más limpios, con un uso más intensivo de las tecnologías y de energías renovables, más productivas y más eficientes energéticamente.

Podemos convertir la lucha contra el cambio climático en un proceso pro desarrollo.

Señor Presidente, excelencias y delegados:

Hace pocos días visité Rapa Nui, o Isla de Pascua, como la conocen, una cultura que fue víctima de su propio desarrollo cientos de años atrás, y que muestra sorprendentes paralelos con los problemas del planeta.

Un amigo pascuense, el alcalde de la Isla, se preguntaba junto a mí si nuestra Humanidad sufrirá el mismo destino, cual una inmensa Rapa Nui "Nuestro planeta -me dijo- es como una isla en el medio del océano, en el medio del Universo. Podemos destruirla o cuidarla, pero no podemos dejarla, ni escapar de ella".

Muchas gracias.